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Artículos
de Turismo
Artículo 1
La comarca de Cijara
desvela sus secretos
Conocida como la Siberia Extremeña
es una tierra de grandes contrastes
Texto: ENRIQUE SANCHO
Escondida entre las sierras que unen Cáceres y Badajoz, atravesada por el
Guadiana, que se retiene, remolón, formando grandes pantanos, visitada por
cientos de especies de aves y caza que encuentran abrigo en su Reserva
Nacional, Cijara ha permanecido casi inmutable con el paso de los siglos.
La naturaleza y el hombre han establecido aquí una rara armonía en la que
predomina el respeto al pasado y la tradición, a lo puro y lo auténtico,
pero que mira también hacia adelante, que trata de mostrar esta joya a los
viajeros y de estimular un turismo alternativo que sepa apreciar los tesoros
naturales, históricos, artísticos y culturales que Cijara conserva.
Esta región, que forma parte de lo que se ha dado en llamar la Siberia
Extremeña, conserva muchos de los restos de la larga y fecunda historia que
por aquí ha transitado. Celtas, vettones y lusitanos fueron sus primeros
pobladores. Siglos más tarde, los campos y las villas de esta Comarca fueron
señoríos del poderoso Maestre de Alcántara, Don Gutiérrez de Sotomayor, para
pasar posteriormente a los Duques de Osuna. Por donación de Felipe II, buena
parte de este terreno estuvo tradicionalmente en poder del Monasterio de El
Escorial, hasta las desamortizaciones del siglo XIX. Su aspecto ha
permanecido casi inalterable con el paso del tiempo, lo mismo ha sucedido
con sus costumbres y tradiciones.
Los pueblos y su historia, la cultura, las tradiciones y la naturaleza
cabalgan en libertad y armonía en estos parajes que alternan las inmensas
llanuras con las sierras, la dehesa con los pastizales semi-esteparios que
terminan entregándose a los humedales, hoy día reconocidos
internacionalmente como los más importantes, equiparables a los de Doñana y
a las Tablas de Daimiel.
Los pueblos de la comarca, con nombres tan sonoros como Castilblanco,
Valdecaballeros, Peloche, Fuenlabrada y Bohonal de los Montes, Herrera del
Duque, Helechosa de los Montes, Peloche o Villarta de los Montes muestran
los restos de su pasado romano y árabe, los castillos y ermitas medievales,
las iglesias góticas y barrocas, sus balnearios decimonónicos y sus pueblos
actuales, que conservan el encanto del ayer.
La Siberia Extremeña
Aunque sus habitantes se muestran
muy orgullosos del apelativo de Siberia Extremeña y lo vinculan al nombre de
la península (Iberia), no parece el más adecuado de cara a la promoción
turística. Tampoco está claro su origen que viene, al menos de 1920. La
Siberia Extremeña, denominada en ambientes menos populares Comarca de Los
Montes, parece que recibe su apelativo no de la crudeza del clima, aún con
ser éste algo más riguroso que en el conjunto regional, sino por su lejanía
de los centros administrativos y al aislamiento que históricamente ha
sufrido, como consecuencia de sus deficientes vías de comunicación. Su
escasa población, con apenas 10 habitantes por kilómetro cuadrado, también
favorece la similitud con la más dura estepa rusa.
Este aislamiento ha permitido, sin embargo, que el ecosistema se haya
conservado inalterable. Su suelo es pizarroso y poco profundo, poblado de
amplios horizontes y agreste belleza, matizado por grandes masas de pinos y
eucaliptos que circundan los grandes embalses que jalonan el cauce del
Guadiana y sus afluentes. En su extremo norte, dispone de grandes recursos
forestales, principalmente pinos de repoblación. Una región de bosques,
cañadas, serranías y lagos, donde abunda la caza del ciervo y el jabalí, de
la perdiz, el conejo y la liebre, y donde la pesca del lucio, la carpa y el
barbo es una tradición popular.
Sus abundantes pastos se llenaban de ganado bovino en el invierno, en
tiempos de la Mesta, cuando, por el puente medieval cercano a Villarta de
los Montes, hoy anegado por el embalse del Cíjara, se daba entrada al mayor
número de ganados de toda España. Las ovejas de Castilla y León se
alimentaban en los pastizales y los animales plagaban los bosques.
Las llanuras azules del agua han marcado el paisaje de una forma
espectacular en estas comarcas pacenses. Los embalses de Cijara, García
Sola, Zújar, La Serena y Orellana, forman la mayor extensión de agua dulce
conocida en la península. El paisaje, la naturaleza, incluso las costumbres
de la gente se han visto alteradas en positivo. El agua endulza y añade
hermosura a estos lugares que antaño fueron yermos y tierras de destierro
Agua, plantas y animales
Cuentan las gentes y los escritos,
que estos lugares fueron recorridos por pueblos que daban sentido mitológico
a la aguas. Anas, Diosa tartessa que equivale a Río, puede ser el origen que
da nombre al río Guadiana, el introvertido, que aparece y desaparece jugando
al escondite, pero siempre regalando senderos y riberas para que le siga el
caminante.
Pero en esta amplia superficie, con una baja densidad de población, las
auténticas reinas son la flora y la fauna. Esta es la tierra de la jara y el
tomillo, de la cigarra y el águila. Es tierra de encinas, alcornoques y
acebuches; de eucaliptos, pinos y castaños. Aquí florecen los lirios
campestres, la rosa de peonía, la campañilla de otoño, el cadillo y la
amapola. Los amantes de las hierbas aromáticas y especias encontrarán a cada
paso, orégano, azafrán silvestre, ajo silvestre, altramuz, poleo, tomillo y
trébol.
Naturalmente, un entono tan privilegiado, atrae a una variada fauna de todos
los tamaños. Desde el lince ibérico, el jabalí y el corzo, al conejo, la
liebre, el erizo o el lirón. Sin olvidar el ciervo, el gamo, el gato montés,
la jineta, el tejón o el zorro. La Reserva Regional de Caza de Cíjara, que
ocupa buena parte de la comarca, es una de las más grandes y variadas de
España y la cercanía de los pantanos de Puerto Peña y Cíjara permite atraer
a todo tipo de aves que aquí encuentran un paraíso: buitres leonados,
grullas, cigüeñas negras, alimoches... Las aguas de esos pantanos, los más
grandes de Extremadura, están pobladas de barbos, carpas, lucios, balsses,
percasol y alburno. Cazadores, pescadores, ornitólogos y amantes de la
naturaleza no tendrán tiempo de aburrirse en Cíjara.
La llegada puntual de las grullas desde el norte europeo viajando miles de
kilómetros, marca cada año el inicio del invierno. En las dehesas pobladas
de encinas y en los humedales, encuentran sus dormideros y su alimento
formando poblaciones que llegan a alcanzar los 50.000 ejemplares en la
región. La vistosidad y elegancia de estas grandes aves, su estructura
social y su integración en el entorno natural extremeño, es algo que siempre
despierta admiración a aquellos que deciden observarlas desde los últimos
días del otoño, hasta el comienzo de la primavera cuando emprenden el viaje
de regreso hacia el norte.
Pueblos acogedores
Pero aunque la naturaleza se impone en estas tierras, sus pueblos también
merecen una visita, aunque sólo sea para estar en contacto con sus gentes
que reciben con cariño al viejaro. Un buen inicio de la ruta puede ser
Valdecaballeros, tal vez el pueblo más conocido de la región ya en las
cercanías de la Sierra de la Chimenea entre hermosos encinares y monte bajo.
De su antiguo pasado dan fe, en su iglesia parroquial, dos piedras con
sendas inscripciones romanas, una de ellas del emperador Domiciano,
fácilmente legible, y la otra de Vespasiano, más complicada de leer. Su
principal monumento es la iglesia de San Miguel Arcángel, del siglo XV y
curioso ejemplar de templo rústico extremeño, y en el que destaca la torre
cuadrada con ventanas de arco apuntado. En sus proximidades está el
Balneario de Valdefernando, importante centro termal.
Castilblanco, población ribereña en la que aún se pueden encontrar
construcciones típicas de claras influencia árabes, sobre todo en los
barrios denominados "Picocerro" y "Perchel", donde abundan las fachadas
blancas de casas con pequeñas ventanas y tejas árabes. Helechosa de los
Montes, situada sobre las estribaciones de la Sierra de la Rinconada, en una
de las faldas de la Sierra de los Batanes, con un sorprendente paisaje
serrano de gran belleza.
Villarta de los Montes, situada en una de las estribaciones de la Sierra de
la Umbría, dentro de los Montes de Toledo y en el que destacan los parajes
conocidos como el "Valle del Castañar", por donde discurre el agua formando
cascadas y los conocidos como "Hoces del Guadiana" y "El Robledillo".
Fuenlabrada de los Montes, entre típicos paisajes de dehesa y monte bajo y
muy cercana al llamado Paraje Natural de Robledillo.
Herrera del Duque, debe su nombre a que durante muchos años fue señorío de
los Duques de Osuna, se pueden observar grandes casas solariegas con
impresionantes fachadas de gran valor artístico. Peloche, junto al Embalse
de García Sola lugar ideal para los deportes de agua, localidad que a poca
distancia tiene unas interesantes pinturas rupestres esquemáticas. El
castillo de Puebla de Alcocer, una de las construcciones históricas más
importantes de la Comarca de la Siberia, se divisa desde muchas poblaciones
de esta zona.
Una visita a Cíjara, ya sea un rápido fin de semana o un recorrido con más
detenimiento, permitirá descubrir al viajero una tierra auténtica, abierta y
pura que abre sus brazos y se muestra con naturalidad.
GASTRONOMIA
De la tierra y el agua
Esta tierra recia ha sabido
aprovechar su rica y variada materia prima para elaborar, desde hace siglos,
numerosos manjares. Caza y pesca, cordero y cerdo, productos de la huerta y
de la trashumancia, recetas heredadas de los romanos y los árabes, de la
Adafina judía o de los conventos cristianos. Platos contundentes como las
calderetas y estofados, sencillos y sabrosos como las migas, el ajoblanco o
los escarapuches, deliciosos jamones y embutidos y sabrosos quesos de cabra
y oveja.
La gastronomía de la comarca situada entre lagos y montes, tiene apreciadas
muestras o productos propios de la zona, así los "escabeches" más famosos,
son aquellos que se realizan con peces o conejos, recibiendo el popular
nombre de "escarapuches". No faltan platos realizados con la buena caza,
(excelente en la comarca), jabalíes, perdices, conejos y liebres.
Aguardientes y buenos vinos de pitarra son la delicia que complementa su
oferta culinaria. La Siberia Extremeña y en concreto la comarca de la Serena
tiene sus mejores platos en aquellos que se realiza utilizando como materias
primas las carnes de cordero y cabrito, sobresaliendo sus exquisitas
"calderetas". Los quesos de oveja, conocidos como Torta de La Serena son
apreciados fuera y dentro de Extremadura. Complementa la oferta gastronómica
de La Serena, los exquisitos turrones de castuera, así como vinos de pitarra
claretes o rosados, y aguardientes, tan abundantes y usuales en muchas de
sus poblaciones. Y para postre, cada pueblo ofrece su especialidad: las
gachas de Valdecaballeros, queso de almendras de Fuenlabrada de los Montes,
las chaquetías de Herrera del Duque, los canutos de Peroche, los rabos de
calabaza de Castlblanco, los bollos de Villarta de los Montes o los
retorcíos de Bohonal de los Montes.
Para más información:
Mancomunidad de Servicios Cijara
Para más información a Prensa y
fotos:
Enrique Sancho
OPEN COMUNICACION
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